Monday, June 16, 2008

Aspectos de la inmigración rumana- segunda parte



En Rumania la reducción del empleo afectó sobre todo a la industria siderúrgica sobredimensionada, y en España las mayores ganancias corresponden al sector de los servicios, que ocupa al 64% de los trabajadores, y la construcción. Un sector que desde hace años está viviendo una etapa de apogeo que no parece tener fin y en el que buena parte de los nuevos empleos han sido ocupados por inmigrantes[5] y, como comprobaremos más adelante, es una de las actividades con mayor oferta de empleo para los rumanos. En nuestro país, la agricultura ha seguido perdiendo trabajadores y en la actualidad (2001) representa poco más del 6% del empleo total. En cambio, el censo aumentó rápidamente hasta reunir a más del 40% de la población ocupada en Rumania, cuyo proceso de reagrarización contrasta con el trasvase de recursos humanos desde la agricultura y la industria a los servicios que conocieron otros países poscomunistas (OCDE, 1998). Con todo, desde mediados de la década de los noventa, el sector agrario también pierde efectivos en Rumania, que cuenta en la actualidad con poco más de tres millones de trabajadores, prácticamente los mismos que en 1990. La importancia de la agricultura se manifiesta además en su aportación a la producción, nada menos que el 12%, frente al 3% en el caso español.
España registra una de las tasas de desempleo más altas de la Unión Europea, que sólo superan algunos de los nuevos socios: Polonia, Eslovaquia, Letonia y Lituania. No obstante, se ha reducido con respecto a etapas anteriores cuando se superaba ampliamente el 20% de la población activa. Como ocurre en otros países, el paro afecta sobre todo a las mujeres ya que son muchas las que deciden permanecer en el mercado de trabajo tras el matrimonio o la maternidad, lo contrario que en Rumania. Allí muchas mujeres, ante la falta de alternativas, han renunciado a su vida profesional para ocuparse exclusivamente del trabajo reproductivo que, con la crisis, reclama mayor atención, lo que explica la reducción de la tasa de actividad y el bajo índice de desempleo, que también debe mucho al abandono de las personas próximas a la edad de jubilación. Además la tasa de paro se mantiene artificialmente baja por la importancia que alcanzan las categorías profesionales de autoempleados (21’5% del total) y ayudas familiares sin remuneración (15’1%), en relación con la importancia de la agricultura y de las pequeñas explotaciones. En cambio, en España aumenta el número de trabajadores por cuenta ajena, que ya representan el 82% del total, debido a la pérdida de empleos por cuenta propia (autónomos y ayudas familiares) en el sector agrario, a la expansión de los servicios y a la afluencia inmigratoria, entre otros factores.
En Rumania, el desmantelamiento del sistema socialista y las reformas han abierto una gran fractura social, que se traduce en el enriquecimiento de unos pocos que han sabido sacar ventaja de la liberalización económica y el deterioro de las condiciones de vida de la mayoría. Según informes de organismos internacionales, a finales de la década de 1990 el porcentaje de pobres oscilaba entre un tercio y la mitad de la población. En realidad, Rumania es el país más pobre de la futura UE-27 pues, según el Índice de Desarrollo Humano (PNUD, 2005), ocupa el puesto 64 del ranking mundial, a mucha distancia de España que está en el 21, por detrás incluso de Bulgaria (55) y muy alejado de los nuevos socios de la Unión Europea, como Hungría (35), Polonia (36) o la República Checa (31). Las diferencias entre España y Rumania son evidentes en términos de renta per capita; así, mientras la de los españoles está muy cerca de la renta media de la actual UE-25, la de los rumanos no representa más que el 31% de la media comunitaria.
La inflación ha registrado en Rumania valores muy altos (de tres dígitos en algunos años), lo que ha tenido consecuencias nefastas en el poder adquisitivo de los trabajadores ya que, pese al aumento de los salarios, el precio de los artículos de consumo ha conocido incrementos súbitos y desmedidos. Si como señala Lucian Boia (2003), en 1989 con un salario de 3.000 lei se podían adquirir más cosas que ahora con uno de 3.000.000, no resulta sorprendente que la mayoría de la población asegure que antes vivía mucho mejor. En la actualidad, el salario bruto medio mensual es diez veces inferior al de España y, aunque las mercancías y servicios son más baratos que en Occidente, resultan muy caros para un salario normal, incluidos los productos de primera necesidad. La pérdida de capacidad de compra de los salarios registra tintes dramáticos si se tiene en cuenta que ahora las familias tienen que pagar muchos de los bienes y servicios (vivienda, sanidad, educación, cultura, etc.) que durante el antiguo régimen corrían a cargo de las empresas o del Estado[6].
Es cierto que en los últimos años se han logrado importantes éxitos económicos, entre los que cabe destacar la progresiva reducción de la inflación (aunque sigue siendo alta, 14’1% a finales de 2003) y el crecimiento de la economía por quinto año consecutivo (Comisión Europea, 2004), pero ello no ha repercutido en una mejora sustancial de las condiciones de vida de la mayoría de la población. Todavía hoy, transcurridos dieciséis años desde la caída del comunismo, obtener el sustento diario es un grave problema para muchos ciudadanos que intentan solucionar con la solidaridad familiar, con los ingresos que proporciona la economía sumergida o refugiándose en el sector agrario y en las áreas rurales, donde las posibilidades de supervivencia son mayores (Boia, 2003; Sandu, 2005).
En opinión de Lucian Boia, el nivel de instrucción y formación de la sociedad es muy superior al de las condiciones materiales de vida. Los rumanos consideran que merecen mucho más de lo que tienen y, como no confían en conseguirlo en Rumania, emigran al extranjero, sobre todo a Europa occidental, siendo España uno de los destinos más importantes, sobre todo para los naturales de los departamentos de Teleorman y Dambovita, en Muntenia, y para los de Alba y Bistrita-Nasaud, en Transilvania (Sandu, 2005). La emigración se ha extendido por las áreas rurales y urbanas, emigran los campesinos subempleados y los profesionales y trabajadores cualificados de las ciudades que han perdido el empleo o abandonan el puesto de trabajo con el objetivo de obtener mayores ingresos, conseguir una determinada meta profesional y mejorar las condiciones de vida.

REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES
Universidad de Barcelona. ISSN: 1138-9788. Depósito Legal: B. 21.741-98
Vol. X, núm. 222, 1 de octubre de 2006
[Nueva serie de Geo Crítica. Cuadernos Críticos de Geografía Humana]
INMIGRANTES RUMANOS EN ESPAÑA: ASPECTOS TERRITORIALES Y PROCESOS DE SUSTITUCIÓN LABORAL
Rafael Viruela Martínez

4 comments:

La sonrisa de Hiperion said...

Yo soy de un pequeño pueblo de Córdoba, y en mi barrio, que siempre ha sido de trabajadores, pues ahora es donde viven de alquiler una inmensas cantidad de rumanos. Pero no se si será curioso o no... Influjo del sur, al contrario que en otros sitios, aquí no hay problemas de razas(cuando menos, no muchos más de los habituales). Todo podría ir mejor, claro está... pero por ahora, gracias a dios o quien sea... no nos quejemos, aunque no sea la tónica habitual

Geanina said...

JA JA ja gracias eres un querido!!!eres entre pocos que habla tan equilibrado y me alegra mucho saber que existen personas como tu en el mundo!!!No cambies eres genial!!!y tu blog ya te he dicho es fascinante!
Un saludo

Unknown said...

La mirada de Gioconda:
a mi me parece que lo que tu expones aqui he visto en otra parte: Scripta Nova
REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES
Universidad de Barcelona. ISSN: 1138-9788. Depósito Legal: B. 21.741-98
Vol. X, núm. 222, 1 de octubre de 2006
[Nueva serie de Geo Crítica. Cuadernos Críticos de Geografía Humana]
INMIGRANTES RUMANOS EN ESPAÑA: ASPECTOS TERRITORIALES Y PROCESOS DE SUSTITUCIÓN LABORAL
Rafael Viruela Martínez

R@úl said...

Claro aqui en el sur tenemos más afinidad con los rumanos e inmigrantes en general, ya que Andalucia tiene ideales de izquierdas desde siempre, pienso yo, es solo mi opinion.