
Que fácil seria no pensar tanto…que fácil seria ser como la gente esta de los pueblos…esos pueblos alejados del mundo en los cuales, lo que mas importa es el paso del tiempo…de las estaciones del año.
Es invierno y la gente se queda tranquilla en su casa…mirando el fuego que arde en la cheminea. Así que los olores de mezclan, huele a comida y a humo. Humm, el humo, el humo huele diferente, depende de la leña que echas al fuego. Mi abuelo, me enseño distinguir olores, el olor del humo que saca el pino, o el abeto, estos sacan mucho humo un humo de color blanco y olor fuerte, inaguantable, en cambio el roble, o el haya arden despacio, lento y sacan un humo mas suave y no es tan espeso.
Fuera, el pueblo esta petrificado, debajo de un manto de nieve de casi un metro, toda la naturaleza esta en espera, parece un cuadro…y el silencio…el silencio es inaguantable, para mi. Como, también, el frío es inaguantable.
Quedarte en casa, cerca del fuego, es….pensar y pensar dar vueltas y más vueltas a millones de cosas. Así que, para ocupar mi tempo los libros son la salvación…o los cuentos sobre la segunda guerra mundial que mis abuelos los cuentan. Cada uno con su experiencia, sin rencores, mi abuelo con la experiencia de la guerra en si, y de estar 4 años y medio, como prisionero de guerra, en un campo de concentración ruso cerca de Siberia. Y ella simplemente con la experiencia de pasar por una guerra.
Pero yo, sigo dando vueltas a millones de cosas.
Siempre he tenido demasiada imaginación, siempre quise algo mas…irme mas lejos, apartarme del pueblo y de su silencio.
“El silencio te habla, la naturaleza te habla, solo te falta paciencia, paciencia de intégrate en ello y saber escuchar”…era la frase que ambos me lo han repetido varias veces…cuando intentaban enseñarme la utilidad de cada planta, de cada árbol, cada seta… o cuando intentaban frenar mis caminadas tan disparatadas. Pero yo, solo quería ver lo que hay detrás de lo más lejos, y como siempre había algo todavía mas lejos, quería llegar hasta al final…así que a veces caminaba hasta que no podía más….para llegar al final de todo…en el sitio donde el cielo toca la tierra.
Es invierno y la gente se queda tranquilla en su casa…mirando el fuego que arde en la cheminea. Así que los olores de mezclan, huele a comida y a humo. Humm, el humo, el humo huele diferente, depende de la leña que echas al fuego. Mi abuelo, me enseño distinguir olores, el olor del humo que saca el pino, o el abeto, estos sacan mucho humo un humo de color blanco y olor fuerte, inaguantable, en cambio el roble, o el haya arden despacio, lento y sacan un humo mas suave y no es tan espeso.
Fuera, el pueblo esta petrificado, debajo de un manto de nieve de casi un metro, toda la naturaleza esta en espera, parece un cuadro…y el silencio…el silencio es inaguantable, para mi. Como, también, el frío es inaguantable.
Quedarte en casa, cerca del fuego, es….pensar y pensar dar vueltas y más vueltas a millones de cosas. Así que, para ocupar mi tempo los libros son la salvación…o los cuentos sobre la segunda guerra mundial que mis abuelos los cuentan. Cada uno con su experiencia, sin rencores, mi abuelo con la experiencia de la guerra en si, y de estar 4 años y medio, como prisionero de guerra, en un campo de concentración ruso cerca de Siberia. Y ella simplemente con la experiencia de pasar por una guerra.
Pero yo, sigo dando vueltas a millones de cosas.
Siempre he tenido demasiada imaginación, siempre quise algo mas…irme mas lejos, apartarme del pueblo y de su silencio.
“El silencio te habla, la naturaleza te habla, solo te falta paciencia, paciencia de intégrate en ello y saber escuchar”…era la frase que ambos me lo han repetido varias veces…cuando intentaban enseñarme la utilidad de cada planta, de cada árbol, cada seta… o cuando intentaban frenar mis caminadas tan disparatadas. Pero yo, solo quería ver lo que hay detrás de lo más lejos, y como siempre había algo todavía mas lejos, quería llegar hasta al final…así que a veces caminaba hasta que no podía más….para llegar al final de todo…en el sitio donde el cielo toca la tierra.
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