El forense que le practicó la autopsia, a Michael Jackson, Christopher Rogers, se mostró en desacuerdo con lo que sostenía la defensa de Murray, que, la causa de la muerte del cantante, podría haber sido la debilidad de su propio corazón. Interrogado por la fiscalía, dijo que los servicios médicos de Murray fueron altamente ineficientes y de dudosa calidad. "Teniendo en cuenta la calidad de los cuidados médicos, calificaría este caso de homicidio aunque el médico en persona no le hubiera administrado el Propofol a Jackson", dijo. El forense aseguró que, creía que Murray había creado un hábito en el cantante, al acostumbrarle a tomar sedantes muy potentes y facilitar en él una dependencia.
Dos testimonios también decisivos fueron los de dos médicos del centro hospitalario en el que Jackson fue admitido el día de su muerte: Richelle Cooper y Thao Nguyen aseguraron a los fiscales que Murray les ocultó que le hubiera administrado Propofol a Jackson. Solo les reveló que le había administrado Lorazepam (el componente de medicamentos como Orfidal, administrado normalmente en pastillas) porque el artista tenía dificultades para dormir. Ambos, que trabajan en la planta de urgencias, testificaron que no es procedimiento habitual administrar Propofol a un paciente como somnífero intravenoso. Jackson pagaba al médico 150.000 dólares (114.800 euros) al mes por sus servicios. Según otro de los testigos, el detective policial Dan Myers, el comportamiento del médico antes y después de encontrar a Jackson inconsciente fue errático y tardó más de 20 minutos en llamar a los servicios de emergencias.( TZM )
Seguirá ...

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