
Más de dos años ya, de la muerte de Michael Jackson y aún faltan respuestas sobre su muerte.
Parece que en EEUU el juicio que se celebra en contra de su médico personal se está finalizando. Ayer saltaban a la prensa las emotivas declaraciones del fiscal que lleva el caso.
El fiscal David Walgren no titubeó en su alegato final ante el jurado. "Michael Jackson confió en Conrad Murray y pagó con su vida por ello", calificando los actos del médico personal del cantante como "un acto de negligencia criminal", responsable de haberle administrado a su paciente un cóctel mortal de sedantes con una dosis final del anestésico propofol que desembocaron en un paro cardíaco.
Walgren además acusó al cardiólogo de mentir, esconder evidencias y tratar de salvar su puesto de trabajo a toda costa. "Se mire como se mire, fue un factor sustancial en la muerte de Jackson".
Asimismo, Walgren repasó los testimonios más importantes de las seis semanas de juicio, para llegar a la conclusión de que antes de Murray nunca se había escuchado de un médico que inyectara propofol en un domicilio particular, lejos de un hospital y sin el equipo médico necesario.
"Su comportamiento fue bizarro", aseveró el fiscal. "El hecho de no haber llamado a emergencias de forma inmediata es algo grave, y más si se trata de un médico".
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