Tuesday, June 24, 2008

Inmigración rumana en España- breves conclusiones


A modo de conclusión sobre la inmigración rumana he recogido las conclusiones del artículo escrito por el profesor Rafael Viruela Martínez del departamento de Geografía, de la Universidad de Valencia, escrito en el año 2005 y publicado en julio del 2006, en la Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, Scripta Nova, con el nombre:”Inmigrantes rumanos en España: aspectos territoriales y procesos de sustitución laboral”.

España se ha convertido en uno de los principales destinos para los emigrantes rumanos, que representan entre el 7 y el 8’5% de los extranjeros que residen en este país, según la fuente de información que se utilice (Ministerio de Trabajo o INE). El flujo ha experimentado un aumento espectacular en los últimos años, coincidiendo con los procesos de regularización (2000, 2001 y 2005) y la posibilidad de desplazarse a Occidente sin visado desde el 1 de enero de 2002. Estos son algunos de los factores que mayor incidencia han tenido en la evolución de la inmigración rumana, junto con las políticas adoptadas en España y otros países, las posibilidades de empleo en España o las similitudes lingüísticas entre el castellano y el rumano, a los que sin duda habría que añadir otros. Pero, por encima de todo, la emigración hacia España se apoya en las redes sociales que atraen a nuevos inmigrantes. Además, hay que tener en cuenta la buena acogida que, en general, brinda la sociedad receptora a los rumanos, aunque se encuentren en situación de irregularidad administrativa. Muchos de ellos reconocen que nadie les pregunta si tienen papeles o no y que viven y trabajan sin grandes problemas.
En la distribución geográfica de los inmigrados destaca la fuerte concentración en unas pocas provincias y ciudades. Ya son cuarenta los municipios con más de mil rumanos empadronados y muchos de ellos proceden del mismo departamento e incluso de la misma localidad rumana, donde familiares y amigos proporcionan información a quien decide emigrar sobre su futuro destino. Una información que se amplia con la obtenida a través de los medios de comunicación (la prensa que se publica en Rumania dedica más espacio a las noticias sobre países occidentales, incluido España, que a los de la región balcánica) o Internet que, en opinión de Mihaela Nedelcu (2002), se ha convertido en la mejor plataforma de intercambio del saber migratorio entre emigrantes. Así, Castellón, Zaragoza, Coslada, o Roquetas de Mar son lugares de alguna forma conocidos antes de que se hayan visitado. La concentración de inmigrantes de la misma procedencia en espacios concretos facilita el contacto entre los inmigrantes y la formación de asociaciones y grupos de información y ayuda, que resultan fundamentales para minimizar los costes humanos de la migración: acogida, alojamiento, relaciones para encontrar trabajo, etc.
El número de inmigrantes aumenta en los centros de asentamiento tradicionales, si se permite la expresión para un flujo tan reciente como el rumano, y al mismo tiempo se observan movimientos de difusión hacia otros lugares en una constante búsqueda de oportunidades. Estos procesos y la intensa movilidad interna de la población rumana podrían modificar la distribución geográfica en los próximos años, aumentado los efectivos en regiones y localidades que ahora cuentan con pocos inmigrantes, incluidas las áreas rurales. En algunos pequeños pueblos, los rumanos y otros extranjeros evitan que sectores muy envejecidos como la agricultura y la ganadería queden desatendidos, pero no nos consta que esta situación sea frecuente en municipios aislados y con graves problemas de comunicación que tienen escasa o nula capacidad para atraer población.
Los rumanos han irrumpido con fuerza en el mercado de trabajo y en varias regiones y localidades han desplazado a los marroquíes del primer puesto que hasta hace poco ocupaban entre los trabajadores inmigrados, como ocurre en Castilla-la Mancha, la Rioja o Castellón. En el País Valenciano hay casi tantos trabajadores rumanos como ecuatorianos, mientras que en Andalucía y Madrid ocupan la segunda posición, a mucha distancia, respectivamente, de marroquíes y ecuatorianos, según los últimos datos facilitados por la Seguridad Social. La rápida inserción sociolaboral de estos trabajadores se debe fundamentalmente a las decisiones gubernamentales que tratan de reequilibrar el peso alcanzado por la inmigración marroquí. En este sentido, los acuerdos firmados entre España y Rumania para la gestión de los flujos migratorios ha facilitado la llegada de miles de rumanos, que constituyen uno de los colectivos más beneficiados en los últimos procesos de regularización. Por supuesto, el aumento de trabajadores de esta procedencia también se relaciona con la gestión selectiva que los empresarios, con el fin de abaratar costes, hacen de la mano de la mano de obra, aunque pueda verse afectada por las limitaciones impuestas por la política inmigratoria (Gualda, 2005). Sea como fuere, lo cierto es que empresarios de diversos sectores y regiones han encontrado en los rumanos la mano de obra idónea por varios motivos: responsabilidad, eficacia, disciplina, etc. Además, el acceso al mercado de trabajo se ha visto favorecido por el elevado grado de preparación profesional que proyecta una imagen de “marca de origen”, en expresión del colectivo IOÉ (2004), y contribuye a la progresiva rumanización de la inmigración en buena parte del territorio español, fenómeno que ya observamos hace unos años en la provincia de Castellón (Viruela, 2002).
Las perspectivas para esta corriente migratoria son de aumento. Por una parte, las encuestas y sondeos de opinión realizados por varios organismos (Krieger, 2004) destacan que Rumania posee un gran potencial emigratorio ya que, pese a la recuperación económica, el poder adquisitivo de la población avanza muy lentamente. Por otra, hay que tener en cuenta que la movilidad a través de las fronteras europeas es muy fácil para quienes se desplazan sin necesidad de visado, y aún lo será más en el futuro cuando los rumanos puedan acogerse al derecho comunitario que permite la libre circulación de personas.

2 comments:

La sonrisa de Hiperion said...

Leo atentamente. Comparto gran parte, pero si ser tan "radical".
Un saludo desde el sur

R@úl said...

Creo que los mejores inmigrantes que tiene España, mejor dicho, los más afines, son los rumanos, ya que se integran fácilmente en la sociedad española. Aparte se tendrian que juzgar a los rumanos que hacen el mal (roban, matan, etc), de esos hay en todos los sitios.